Mas el justo por la Fe vivirá: Santificación por la Fe solamente (2)
“Si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa del resplandor de su rostro, el cual desaparecería, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?” 2 Corintios 3.7-8
Padre Eterno, Dios de todo el Universo:
Cuando nuestras vidas fueron vivificadas por el poder del Espíritu Santo y nos llevaste por medio de tu gracia irresistible a los pies de Jesucristo por medio de la fe, reconozco que mientras mas veo tu santidad, mas veo mi pecaminosidad. Entonces veo que Tu Gracia es mas grande que mi pecado y que la Sangre de Cristo derramada en la Cruz no fue en vano, que has rociado con ella a tu pueblo escogido para salvarlos eternamente y poder disfrutar de Ti por toda la eternidad adorándote y sirviéndote. Sin embargo, se quedó una mancha de pecado, un cuerpo mortal que cosecha las obras pecaminosas que hemos sembrado. Todavía vivimos en este cuerpo de muerte. Es imposible vivir una vida perfecta luego de Cristo en este tiempo. No hay manera de ser completamente santos hasta que veamos a Cristo Cara a Cara en el día final cuando seremos tal y como Él es. Pero somos Santos y Justos en esencia por los méritos de tu Hijo Jesucristo. Fuimos declarados justos aún siendo pecadores por la fe en Jesucristo.
Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1.6
Pero la pregunta es: ¿Cómo obrarás en nosotros la santificación luego de haber sido vivificados por tu Espíritu y justificados por medio de la fe en Jesucristo? Algunos piensan que somos justificados por la fe solamente pero luego la santificación es por las obras y el esfuerzo que podamos hacer o por la Ley Mosaica. Predican que la ley del antigüo pacto y las palabras de dicho pacto, los diez mandamientos, son el instrumento por el cual Dios nos va santificando. Otros dicen que uno tiene que esforzarse porque ya Dios hizo su parte en “salvarnos” ahora nos toca a nosotros santificarnos. La justificación para ellos es por gracia por medio de la fe, pero la santificación es por obras “para que todos se gloríen de algo al menos”. Oh Padre, perdónanos si hemos llegado a creer que luego de ser justos por los méritos de Jesucristo, tratemos de ser santos por nuestros propios méritos y con nuestros propios recursos.
Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. 1 Corintios 1:30
Jesucristo es nuestra sabiduría, nuestra justificación, pero no solo eso, también es nuestra santificación y redención. Hubo cierta gloria en esas tablas de piedra, el rostro de Moisés resplandeció de la gloria de Dios. Pero el ministerio del Espíritu es más glorioso que éste. Gracias, Oh Padre, que nos has dado un ministerio más glorioso en la persona de nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestro Señor, nuestro Salvador, nuestro Rey, mayor que Moisés, mayor que Aarón, nuestro sacerdote, nuestro sacrificio, nuestro profeta, nuestro Evangelio, Tu eres ese Evangelio del cual predicamos con la vida. Porque eres tu mismo esas buenas noticias. Eres tú el centro de lo que necesitamos y anhelamos: Tu gloria en la faz de Jesucristo.
Que equivocado estuve por tantos años tratando de esforzarme desesperadamente por moldear mi vida y tratar de ser cada día más santo que ayer. Sin embargo, mientras más trataba, más me encontraba atrapado en la trampa y en ves de cosechar frutos dignos de arrepentimiento, salían a relucir las obras de la carne en todo su apogeo. Pero cuando Tu iluminaste mi vida para ser tu Hijo en Cristo, todo fue diferente. Por los méritos de la perfecta obediencia de Cristo y su sacrificio en mi lugar, fui justificado por medio de la Fe y fui declarado justo para siempre. Pero, ¿y ahora qué? Dice tu Palabra que no solo la puerta es estrecha sino que el camino es angosto. ¿Cómo obras santificación en tus Hijos?
Las obras de la carne y el fruto del Espíritu
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Gálatas 5.16-26
Gracias porque no solamente sembraste la semilla de la Fe en Jesucristo sino que esa Fe por medio de Tu Espíritu Santo morando en nuestras vidas, produce un fruto maravilloso de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Gracias oh Señor porque contra tales cosas no hay ley. Nos has redimido de la maldición de la Ley para que nuestros corazones en Cristo Jesús puedan ser libres para obedecer a aquel por quien hemos sido comprados para no vivir nosotros, sino Él en nosotros. A Ti oh Dios Trino sea todo la Gloria de lo que has hecho en mi vida. Ayudanos a seguir viviendo por gracia por medio de la Fe en Jesucristo y caminando en el Fruto del Espíritu Santo.
En el nombre bendito y precioso de Jesucristo,
Nuestro Señor, Salvador, Rey, Sacerdote, Profeta
y dador de la Ley basada en el nuevo pacto
en su sangre preciosa,
Amén, Amén y Amén
Todo El Que Se Gloríe
Todo_el que se gloríe,
Gloríese en el Señor;
Pues Dios en gracia_ha hecho,
De Cristo nuestra redención.
El es sabiduría,
Y él es justificación;
Y_a Dios sea dada la gloria,
Es santificación;
Y_a Dios sea dada la gloria,
Es santificación.
“Todo El Que Se Gloríe” - De la serie de himnarios
“Cantad al Señor… Vol. 1, #11
Publicaciones Voz de Gracia
© Copyright -Letra y música de David Surpless, 1994
