Sola fide


Sola fide and Teología del Nuevo Pacto23 Aug 2007 09:15 pm

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“Si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa del resplandor de su rostro, el cual desaparecería, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?” 2 Corintios 3.7-8

Padre Eterno, Dios de todo el Universo:

Cuando nuestras vidas fueron vivificadas por el poder del Espíritu Santo y nos llevaste por medio de tu gracia irresistible a los pies de Jesucristo por medio de la fe, reconozco que mientras mas veo tu santidad, mas veo mi pecaminosidad. Entonces veo que Tu Gracia es mas grande que mi pecado y que la Sangre de Cristo derramada en la Cruz no fue en vano, que has rociado con ella a tu pueblo escogido para salvarlos eternamente y poder disfrutar de Ti por toda la eternidad adorándote y sirviéndote. Sin embargo, se quedó una mancha de pecado, un cuerpo mortal que cosecha las obras pecaminosas que hemos sembrado. Todavía vivimos en este cuerpo de muerte. Es imposible vivir una vida perfecta luego de Cristo en este tiempo. No hay manera de ser completamente santos hasta que veamos a Cristo Cara a Cara en el día final cuando seremos tal y como Él es. Pero somos Santos y Justos en esencia por los méritos de tu Hijo Jesucristo. Fuimos declarados justos aún siendo pecadores por la fe en Jesucristo.

Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. Filipenses 1.6

Pero la pregunta es: ¿Cómo obrarás en nosotros la santificación luego de haber sido vivificados por tu Espíritu y justificados por medio de la fe en Jesucristo? Algunos piensan que somos justificados por la fe solamente pero luego la santificación es por las obras y el esfuerzo que podamos hacer o por la Ley Mosaica. Predican que la ley del antigüo pacto y las palabras de dicho pacto, los diez mandamientos, son el instrumento por el cual Dios nos va santificando. Otros dicen que uno tiene que esforzarse porque ya Dios hizo su parte en “salvarnos” ahora nos toca a nosotros santificarnos. La justificación para ellos es por gracia por medio de la fe, pero la santificación es por obras “para que todos se gloríen de algo al menos”. Oh Padre, perdónanos si hemos llegado a creer que luego de ser justos por los méritos de Jesucristo, tratemos de ser santos por nuestros propios méritos y con nuestros propios recursos.

Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. 1 Corintios 1:30

Jesucristo es nuestra sabiduría, nuestra justificación, pero no solo eso, también es nuestra santificación y redención. Hubo cierta gloria en esas tablas de piedra, el rostro de Moisés resplandeció de la gloria de Dios. Pero el ministerio del Espíritu es más glorioso que éste. Gracias, Oh Padre, que nos has dado un ministerio más glorioso en la persona de nuestro Señor Jesucristo. Él es nuestro Señor, nuestro Salvador, nuestro Rey, mayor que Moisés, mayor que Aarón, nuestro sacerdote, nuestro sacrificio, nuestro profeta, nuestro Evangelio, Tu eres ese Evangelio del cual predicamos con la vida. Porque eres tu mismo esas buenas noticias. Eres tú el centro de lo que necesitamos y anhelamos: Tu gloria en la faz de Jesucristo.

Que equivocado estuve por tantos años tratando de esforzarme desesperadamente por moldear mi vida y tratar de ser cada día más santo que ayer. Sin embargo, mientras más trataba, más me encontraba atrapado en la trampa y en ves de cosechar frutos dignos de arrepentimiento, salían a relucir las obras de la carne en todo su apogeo. Pero cuando Tu iluminaste mi vida para ser tu Hijo en Cristo, todo fue diferente. Por los méritos de la perfecta obediencia de Cristo y su sacrificio en mi lugar, fui justificado por medio de la Fe y fui declarado justo para siempre. Pero, ¿y ahora qué? Dice tu Palabra que no solo la puerta es estrecha sino que el camino es angosto. ¿Cómo obras santificación en tus Hijos?

Las obras de la carne y el fruto del Espíritu

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros. Gálatas 5.16-26

Gracias porque no solamente sembraste la semilla de la Fe en Jesucristo sino que esa Fe por medio de Tu Espíritu Santo morando en nuestras vidas, produce un fruto maravilloso de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Gracias oh Señor porque contra tales cosas no hay ley. Nos has redimido de la maldición de la Ley para que nuestros corazones en Cristo Jesús puedan ser libres para obedecer a aquel por quien hemos sido comprados para no vivir nosotros, sino Él en nosotros. A Ti oh Dios Trino sea todo la Gloria de lo que has hecho en mi vida. Ayudanos a seguir viviendo por gracia por medio de la Fe en Jesucristo y caminando en el Fruto del Espíritu Santo.

En el nombre bendito y precioso de Jesucristo,
Nuestro Señor, Salvador, Rey, Sacerdote, Profeta
y dador de la Ley basada en el nuevo pacto
en su sangre preciosa,

Amén, Amén y Amén

Todo El Que Se Gloríe


Todo_el que se gloríe,
Gloríese en el Señor;
Pues Dios en gracia_ha hecho,
De Cristo nuestra redención.
El es sabiduría,
Y él es justificación;
Y_a Dios sea dada la gloria,
Es santificación;
Y_a Dios sea dada la gloria,
Es santificación.

“Todo El Que Se Gloríe” - De la serie de himnarios
“Cantad al Señor… Vol. 1, #11
Publicaciones Voz de Gracia
© Copyright -Letra y música de David Surpless, 1994

Sola fide and Teología del Nuevo Pacto11 Aug 2007 06:34 pm

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De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Gálatas 3.9-14

Padre Poderoso, Dios del Cielo y de la Tierra:

Eres el Gran Yo Soy. Mi corazón y todo mi ser bendice, alaba y adora tu santo y bendito nombre. Que mi vida sea el reflejo de una entrega total y sincera a Ti y a Tu Reino. Tu reino es mi prioridad, Tu Hijo es mi Señor, Tu Espíritu el consolador y Tu eres mi Padre. Oh Padre, gracias por adoptarme en la persona de tu Hijo Jesucristo. Gracias porque siendo pecador, fuí justificado por medio de la Fe, de esa Fe que tu me diste cuando escuchaba tu Palabra Poderosa y Eficaz y que vio a Jesucristo como el tesoro más hermoso y más bello de todo el universo, y ahora tengo paz contigo porque Jesucristo hizo esa paz, ese pacto en su sangre y en su muerte de cruz. Te alabo y exalto porque grande e innumerables son tus obras pero no te alabo solamente por lo que me das, te alabo por lo que Tú Eres. Tú eres Santo, Tú eres Justo, Tú eres Eterno, Dios Poderoso, Inmortal, Autor de Todo Bien, Misericordioso, Fuego Consumidor, Dios de la Creación, Infinito y Soberano Señor y Consumador de todas las cosas.

Oh Padre amado, mi corazón se destruye al pensar en la Fe tan frágil que se predica en nuestros días. Tengo una vergüenza ajena por los que quieren llamarse iglesia que han convertido de tu evangelio en otro evangelio anatema de buenas noticias pero sin sustancia y con un fin espiritualmente mortal y eterno. Sin embargo no predican esa sustancia que habla el autor de la epístola a los Hebreos, esa Fe poderososa, eterna e inquebrantable que Tú depositas en los corazones de los que son tuyos. Cuando leo las Escrituras y veo la Fe que Tú pusiste en esos hombres inperfectos y pecadores, Fe poderosa que los mantuvo en el fuego de la prueba incólumes, esa Fe que vence al mundo, escasea en nuestros días. No porque Tú no la estés dando porque Tú eres quien la das, sino como cuando hablabas con tus discípulos y decías: “hombres de poca fe.” En estas semanas reflexionaba en algo que me indicó un hermano cercano que nos trajo al recuerdo de aquellos que en su niñez sus padres le regalaron un camión marca Tonka.

Me trajo a la mente las veces que yo trate de destruir ese juguete y mis deseos eran infructuosos. Sin embargo, luego poco a poco los juguetes que me regalaban luego comenzaron a salir más frágiles y fáciles de romper. La Fe que proviene de Ti no es una fe frágil ni fácil de romper. Tú has puesto una Fe sólida y poderosa que encuentra en la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, en Ti mismo el Supremo y más alto Tesoro que podemos tener y disfrutar. En Ti nuestras vidas cobran sentido y nuestro caminar encuentra el propósito por el cual nos has creado de gloricarte con todo lo que somos disfrutando de Ti por toda la eternidad. Esa es la Fe por la cual fuimos adoptados y justificados en la Sangre de tu Hijo, y es la misma fe por la cual vivimos y nos movemos. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición para que nuestra vida en ese nuevo nacimiento, nueva creación demos fruto de vida, de vida en Jesucristo, vida abundante. Somos benditos por la fe de nuestro padre de la fe, Abraham.

Existen personas que creen que luego de creer en Tu Hijo Jesucristo por gracia por medio de la fe, y no por obras, lo que viene luego tiene que ser por sus propios esfuerzos y obras meritorias. Ellos dicen: Cristo ya tuvo su reconocimiento y fue exaltado, ¿Cuando lo seré yo? Piensan que cuando reciban sus coronas en el cielo se quedaran con ellas en la cabeza. Creen que luego de creer en Cristo, lo pueden echar a un lado y ahora son super poderosos para cumplir el antiguo pacto mosaico y su ley, sin entender que todo ello se cumplió en Cristo y fue abolido en su persona, en su obediencia y en su muerte. Su anulación dio paso a ese hermoso nuevo pacto en la sangre de Cristo, ese pacto que hiciste Tú con tu Hijo en la eternidad que tomo su vigencia en la Cruz del Calvario y que depósito en nuestros corazones la Ley de Cristo. Pacto que nos hizo libres de la condenación y la culpa del pecado pero no de su presencia. Seguimos viviendo en este cuerpo de muerte. ¿Y entonces como viviremos? Por la Fe en Jesucristo viviendo en el Espíritu.

Gracias Oh Dios Trino por tanto derroche de amor, de poder en débiles, inmerecedores y totalmente indignos como nosotros. Te amamos porque Tú nos amaste primero y vivimos por la Fe en Jesucristo caminando en Tu Espíritu Poderoso.

En el nombre poderoso de Jesucristo,

Amén

Vivo En La Fe

Con Cristo_estoy juntamente crucificado,
Y ya no vivo yo, mas vive Cristo_en mí;
Y lo que_ahora vivo_en la carne
lo vivo en la fe,
Del Hijo de Dios, el cual me amó,
Y se entregó a si mismo por mí.

“Vivo En La Fe” - De la serie de himnarios
“Cantad al Señor…” Vol. 2, #22
Publicaciones Voz de Gracia
© Copyright -Letra y música de Félix M. Paulino, 1995
© Copyright - Arreglo musical - David M. Surpless, 1996

Sola fide19 Jul 2007 03:14 am

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Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Romanos 5.1-2

Padre Justo y Misericordioso:
Mi corazón se derrama en agradecimiento ante Ti por lo hermoso de tu perfecto e inmutable plan divino para redimir eternamente a tu pueblo escogido en Cristo Jesús desde antes de la fundación del mundo. No pretendo pagarte con mi vida lo que tu has hecho por mí, porque el pareo de fondos no funciona en tu plan. No pretendo pagarte con mi gratitud porque no tengo que pagarte y si soy sincero, no tengo con qué pagarte. Si tuviese que pagarte como si fuese un préstamo lo que hizo Jesucristo en la cruz, entonces en vano vino Cristo. Pero gracias, gracias por tan grande amor para con nosotros qué aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.

Judíos y Gentiles, todos culpables ante Ti, tenemos como merecido la muerte eterna. Tu eres justo y fuego consumidor contra el pecado.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la Gloria de Dios”. (Romanos 3.23)

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es Vida Eterna en Cristo Jesús.” (Romanos 6.23)

El pago por nuestro extravío es eterno, es justo, es perfecto, es la Muerte. Tu Ira está sobre los hijos de desobediencia. En el infierno eres Tu en toda tu ira dando el justo pago por las obras de aquellos que están allí. Sin embargo eres amoroso y nos has dado, oh Padre, buenas noticias. La dádiva, el regalo, la gracia, el don tuyo es ser vivificados en la persona de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Todo aquel que en Él cree, no se pierde, mas tiene vida eterna. Sin embargo, muy pocos entienden lo que significa la palabra justificación ni como se da.

Gracias Padre nuestro por la justificación que nuestro Señor Jesucristo ha comprado para nosotros su pueblo en la Cruz del Calvario. Siendo injustos nos has declarado para siempre justos porque Su Justicia a venido a ser nuestra justicia por medio de la Fe en Él. Hemos sido reconciliados contigo por la sangre del nuevo pacto, la sangre perfecta de nuestro Señor y Salvador Jesucristo que nos ha hecho aceptos en el Amado.

Muchos judaizantes en el primer siglo y en el presente siglo han querido añadir a la justificación por la sola fe y a la santificación por la sola fe, el elemento de seguir la Ley como elemento justificador o santificador. Según ellos: “Justificados pues por la Ley tenemos una paz mejor contigo que los que no siguen la Ley de Moisés.” Casi llegan al punto de que nos obliguen a repetir un Concilio de Jerusalén para escuchar las palabras de Pedro nuevamente diciendo:

Después de mucho hablar y discutir, Pedro se puso en pie y se expresó de este modo: Hermanos, vosotros sabéis que ya hace bastante tiempo Dios me escogió para predicar el evangelio a los gentiles, a fin de que también ellos lleguen a creer. Dios, que conoce el corazón humano, demostró que acepta a los gentiles, pues a ellos, lo mismo que a nosotros, les dio el Espíritu Santo. Y no hizo diferencia entre ellos y nosotros, sino que también por medio de la fe purificó su corazón. Así pues, ¿pretendéis acaso probar a Dios poniendo sobre el cuello de los gentiles un yugo tan pesado que ni nuestros padres ni nosotros mismos hemos podido llevar?
(Hechos 15.7-10)

¿Por qué nos ponenos cargas que ya Cristo cumplió y llevó en sí mismo para nuestra Justificación y Santificación como creyentes? ¿Por qué queremos seguir un antigüo pacto que Cristo ya cumplió y satisfizo en su vida, muerte y resurrección? No está mal si en su libertad, los judaizantes quieran guardar el sabbath y circuncidarse. Sin embargo, como dijo Pablo:

Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de Fiesta, luna nueva o días de reposo,
todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. (Colosenses 2.16-17)

Gracias por que la sombra ha cesado y ahora la Luz se encuentra en JESUCRISTO, el autor y consumador de nuestra fe. El que cree en Él no será avergonzado. Pero ese creer no es dado de nosotros sino que es don tuyo:

Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2.8-9)

Es por Tu Sola Gracia que mi vida vino a los pies de Jesucristo. Tu tienes misericordia de quien tu quieres tener misericordia. Pero lo que me sorprende es que hayas tenido misericordia de mí con tanto pecado y arrogancia en mi corazón. Realmente Tu eres soberano en la Salvación porque no viste nada en mí para amarme. Sólo fue tu hermosa y perfecta voluntad. Lágrimas corren por mi corazón extasiado ante una verdad que quebranta a cualquiera que quiera gloriarse de sí mismo. El que quiera gloriarse, que se gloríe en conocerte y entenderte, Oh Jehová Dios Misericordioso y Lleno de Amor. Tu eres Amor. Gracias por declararme justo en los méritos de tu Hijo Jesucristo aún siendo injusto. Me vivificaste cuando estaba muerto en mis delitos y pecados. Iluminaste mi vida en la tenebrosa y oscura cámara de mi corazón que recibió por tu sola gracia este evangelio de fe y arrepentimiento. Cuando yo no quería ni podía acercarme, tu te acercaste a mí, mi arrepentimiento y mi fe fueron producidos por ti por medio de tu Evangelio Glorioso:

Así que la fe viene del oír, y el oír, por la palabra de Cristo. (Romanos 10.17)

Y esa fe es la sustancia, la esencia, la base firme y sólida de nuestra vida centrada en Cristo y de nuestra salvación ciento por ciento obrada por Ti y que será consumada por el Autor y Consumador de nuestra Salvación:

Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. (Hebreos 11.1)

Es la Palabra de Jesucristo la que me salvó. Es el Evangelio de las Buenas Nuevas de Salvación el que tiene el poder para salvación a todo aquel que cree. Sólo el evangelio de la Gracia de Tuya, mi Dios, tiene el poder para depositar fe en una vida y lo hizo en la mía. Oh Padre, que gloriosa verdad, Tu Palabra es Verdad, Jesucristo es Tu Verdad Encarnada, Tu Última Revelación. Permite que nuestras vidas exploten en evangelismo a todo el que nos rodea. Esta buena nueva nos mueve a llevar este evangelio de Cristo a toda criatura. Envía obreros a tu mies. Unos siembran, otros plantan. Pero no permitas que aquellos que quieren quitar la centralidad de las Escrituras en Jesucristo sigan adelante, nadie podrá pervertir el Plan de Redención que has preparado para tu pueblo santo.

En el nombre PODEROSO y DULCE de JESUCRISTO,

Amén, Amén y Amén